El equipo está formado dentro de la actual competición por un grupo de 14 jugadores y un técnico, con edades comprendidas entre los 18 y 35 años. Se trata de una plantilla diversa, donde la juventud aporta energía, dinamismo y ganas de crecer, mientras que la experiencia de los jugadores más veteranos ofrece equilibrio, liderazgo y conocimiento del juego. Esta combinación genera un entorno competitivo y a la vez formativo, en el que todos los miembros del equipo tienen la oportunidad de aportar y evolucionar. Bajo la dirección del técnico, se trabaja no solo el aspecto deportivo, sino también valores fundamentales como el compromiso, el respeto y el trabajo en equipo, pilares clave para el desarrollo del club.

Nuestro Equipo

Fuera de la competición oficial, organizamos partidos amistosos con el objetivo de acercar el deporte a amigos, conocidos y a cualquier persona interesada, llegando a alcanzar hasta 40 compañeros en un solo campo. Estas jornadas no solo fomentan la participación y el disfrute, sino que también crean un ambiente cercano y divertido donde todos pueden compartir la pasión por el fútbol sin presión competitiva. Es una oportunidad perfecta para hacer equipo, conocer gente nueva y vivir el deporte desde una perspectiva más social y amena.

Kingo no era un león cualquiera. Aunque su melena verde y negra llamaba la atención, lo que de verdad lo hacía especial era su corazón. Había nacido en un pequeño barrio donde un grupo de amigos soñaba con crear algo grande: un club donde el fútbol no solo fuera competir, sino compartir, crecer y nunca rendirse.

Desde el primer día, Kingo estuvo ahí. No jugaba partidos, pero los vivía como nadie. Animaba bajo la lluvia, celebraba cada gol como si fuera suyo y levantaba la cabeza de los jugadores cuando perdían. Decían que cuando Kingo estaba cerca, el equipo corría más, luchaba más y, sobre todo, creía más.

Con el tiempo, el club empezó a hacerse un nombre, y Kingo se convirtió en su símbolo. No solo representaba fuerza, sino unión, esfuerzo y amistad. Los más pequeños lo veían como un héroe, y los mayores como un recordatorio de por qué empezaron.

Porque Kingo no rugía para asustar… rugía para recordar que juntos, eran imparables.                                                                      🦁💚🖤

Nuestra Mascota

KINGO